La educación refuerza la libertad del hombre introduciéndole en el conocimiento de su cultura como sistema de pensamiento." Stenhouse L.

martes, 2 de marzo de 2010

EL PODER DE LA PROSA

A continuación quiero compartir la siguiente reflexión, que es el resultado de un proceso que inicié desde el pasado martes, a raíz de un interesante "juego" que hicimos con un grupo de compañeros de mi curso de la Maestría de Educación, en el que se simulaba un juego de roles.

Consistía en que dadas unas condiciones particulares de bienestar social, condiciones familiares y de educación y situación económica y social del país en el que vive la persona con el rol asignado, se procedía a contestar una serie de preguntas que involucraban dilemas éticos y de comportamiento social. De acuerdo a las respuestas, se asignaban puntajes diferenciales, para al final "construir" cada uno desde su rol una sociedad distinta.

Debido a la falta de tiempo para comprender totalmente el sentido del "juego", me concentré en la experiencia vivencial que tuve, el rol que me fue asignado fue el de una mujer que económicamente se podría ubicar en la miseria absoluta, un entorno familiar traumático y viviendo en un país violento y con altos índices de pobreza a consecuencia entre otras de la guerra.

Iniciamos el "juego" y comenzaron las respuestas, solo al final del mismo y como el objetivo del mismo era familiarizarnos con la teoría del construccionismo, evidencié el particular comportamiento que asumí durante el "juego" y que quiero compartir; en ningún momento pude asumir el rol que me fue propuesto, ante las preguntas formuladas no logré interiorizar las condiciones del rol asignado y por lo tanto los resultados de la "construcción" que hice no consultaron una realidad, la cual evidentemente no conozco y la cual me fue absolutamente difícil asimilar, por decir lo menos el resultado del "juego" fue un desastre para mí, no por el "juego" aclaro, sino porque no logré el objetivo.

La anterior experiencia me parece que fue significativa para comenzar a elaborar la comprensión que para mí tiene, el hablar de la necesidad de consultar y comprender el contexto para definir los propósitos educativos en el diseño de un ambiente de aprendizaje, o en cualquier proceso educativo.

Posteriormente, esa primera sensación experimentada durante el "juego", fue ratificada en el ejercicio de elaboración de un documento de análisis de un proyecto educativo particular que desarrolla el gobierno nacional, de alfabetización digital para población aislada no solo desde el punto de vista geográfico, sino desde el punto de vista social y económico.

Al leer los documentos del proyecto, la sensación de desconexión con el contexto fue tan fuerte, que nuevamente reflexioné sobre el poder de la prosa, popularmente se dice "que el papel aguanta todo" y así es, es fácil escribir y verbalizar la necesidad de conectarse con el contexto, bla, bla, bla, lo difícil es sentirlo y considero que de eso se trata, no tiene que ver con copiar frases de moda que nos direccionan acerca de lo que debe significar un propósito educativo en x o y situación, se trata de experimentar todas esas sensaciones que implican los cinco sentidos y hasta los "extrasensoriales", para conectarse con el mundo del "otro" y a partir de allí poder identificar o por lo menos lograr la mejor interpretación de su necesidad educativa.

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